Regla de San Benito para los monasterios

Oraciones para rezar antes de dormir 2020-07-15

En el Oratorio del Monasterio

prayer to saint benedict for the impossible

Que el prior cumpla respetuosamente lo que le encomiende su abad, y no haga nada contrario a la voluntad o los reglamentos del abad; pues cuanto más se sitúa por encima de los demás, más escrupulosamente debe observar los preceptos de la Regla. Si se comprueba que el prior tiene faltas graves, o que el orgullo lo engaña y se comporta con arrogancia, o si se demuestra que desprecia la santa Regla, será amonestado verbalmente hasta cuatro veces; si no se enmienda, que se le aplique el castigo de la Regla.

Cuán solícito debe ser el abad con los excomulgados

Que los hermanos que vayan a ser enviados de viaje se encomienden a las oraciones de todos los hermanos y del abad; y siempre en la última oración de la Obra de Dios, que haya una conmemoración de todos los hermanos ausentes. Cuando los hermanos regresen de un viaje, que el día de su regreso, al final de cada Hora canónica de la Obra de Dios, se acuesten postrados en el suelo del oratorio y pidan las oraciones de todos por las faltas que puedan tener. los sorprendió en el camino, al ver u oír algo maligno, o al hablar inútilmente.

En los días de Cuaresma, que se dediquen a la lectura desde la mañana hasta el final de la hora tercera, y desde entonces hasta el final de la hora décima, hagan el trabajo que les san jose sea asignado. En estos días de Cuaresma que cada uno reciba un libro de la biblioteca, que leerán consecutivamente; que estos libros se distribuyan al comienzo de la Cuaresma.

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Por tanto, que los hermanos reciban el beso de la paz, vayan a la Comunión, entonen los salmos y formen el coro según el orden que el abad haya determinado o que tengan ellos mismos. Y en ninguna ocasión la edad debería distinguir a los hermanos y decidir su orden; porque Samuel y Daniel, aunque jóvenes, juzgaron a los ancianos. Por tanto, con excepción de los ya mencionados, a quienes el abad haya ascendido por decisión especial o por causas determinadas degradados, todos tomarán su orden según la hora de su ingreso. Que, por ejemplo, quien vino al monasterio a la segunda hora del día, sepa que es menor que el que vino a la primera hora.

Sin embargo, déjele entender que debe observar los mandatos establecidos para decanos y priores. Si presume de actuar de otra manera, que no sea juzgado sacerdote sino rebelde; y si después de frecuentes amonestaciones no se enmienda, que se invoque la autoridad del obispo. Si ni siquiera entonces se enmienda, pero es manifiestamente culpable, que sea despedido del monasterio; siempre que su contumacia sea tal san pancracio que se niegue a someterse y obedecer la Regla. Si censurara o comentara razonable, modesta y caritativamente cualquier defecto, que el abad considere el asunto con prudencia, no sea que acaso el Señor lo haya enviado con ese fin. Y si más tarde quisiera atarse a la estabilidad, que no se le niegue su deseo, sobre todo porque el carácter de su vida podía discernirse durante el tiempo que estuvo invitado.

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Por lo tanto, hemos juzgado conveniente, para la preservación de la paz y de la caridad, que el abad tenga el nombramiento de todos los cargos en su monasterio. Si es posible, que todos los asuntos del monasterio sean administrados por decanos bajo el control del abad, como ya hemos arreglado. De esta manera, el negocio es compartido por muchos, por lo que ningún individuo se sentirá orgulloso. Pero si las circunstancias del lugar lo requieren, o la comunidad lo pide razonable y humildemente, y el abad juzga conveniente, que él mismo designe como prior a quien él elija, con el consejo de hermanos temerosos de Dios.

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La regla de San Benito

Los niños, sin embargo, deben ser disciplinados en todo momento y por todos. Que conserve siempre el lugar que le corresponde según el momento de su entrada en el monasterio, excepto en sus deberes en el altar, y a menos que haya sido promovido por el voto de la comunidad y la decisión del abad, por razón de la dignidad de su vida.

Pero si aun así no se enmienda, que sea destituido del cargo de prior y que en su lugar sea nombrado otro digno. Pero si después no se calla y obedece en la comunidad, que incluso sea expulsado del monasterio.

  • Un hermano que llega tarde debe sentarse en una sección especial donde todos puedan verlo, para que la vergüenza pueda inducir a la corrección.
  • Los hermanos deben cantar “Aleluya” en momentos y formas específicas en ciertos días.
  • Los maitines del amanecer difieren de los domingos a los días ordinarios, al igual que las Laudes posteriores.
  • Los meses de invierno requieren que los hermanos se levanten a las ocho de la noche, es decir, al amanecer.

Que nadie se atreva a contarle a otro lo que ha visto u oído fuera del monasterio, porque esto causa un daño muy grande. Pero si alguien se atreve a hacerlo, que sufra el castigo de la Regla. Y sea castigado igualmente el que presuma de salir del recinto del monasterio, o de ir a cualquier parte, o de hacer cualquier cosa por insignificante que sea, sin el permiso del abad.

Sin embargo, tenga en cuenta el abad que debe dar cuenta a Dios de todos sus juicios, no sea que tal vez su mente se inflame con el fuego de la envidia o los celos. Los hermanos mantendrán su orden en el monasterio según la fecha de su entrada, o según el mérito de sus vidas oraciones a la virgen maria y según determine el abad. Sin embargo, el abad no debe perturbar el rebaño que le ha sido encomendado, ni por el ejercicio de una autoridad arbitraria ordenar nada injustamente; pero que siempre considere que tendrá que rendir cuentas a Dios de todos sus juicios y hechos.

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